sábado, 12 de enero de 2008

ESTIMACIÓN NACIONAL DE INTELIGENCIA


La última Estimación Nacional de Inteligencia (INE), “Irán: Nuclear Intentions and Capabilities”, elaborada por el Consejo Nacional de Inteligencia, ha causado un enorme revuelo y todos los medios de comunicación se han hecho eco de ella.
Los habituales y no tan habituales periodistas y especialistas se han puesto a analizar el análisis (el INE), y lo han hecho con gran alboroto y tintes dramáticos y de escándalo, como no podía ser de otra manera viniendo de buena parte de la crítica antiamericana y la histeria anti-Bush (que casi, y sin casi, han formado un género nuevo rico en manipulaciones y tergiversaciones; una materia que algún día se estudiará en Ciencias Políticas, por lo que tiene del uso de los medios para intentar derribar un Presidente. Sin éxito, por cierto).

Pero vayamos al asunto que nos ocupa y nos preocupa. La INE de nuestros desvelos. Una frase que aparece en el documento: “estimamos con una gran seguridad que en otoño de 2003, Teherán detuvo su programa de armamento nuclear”, ha generado la polémica y el debate. ¿Nos engañó Bush con sus avisos sobre la amenaza del régimen iraní? ¿Mintió la CIA en el pasado? En 2005, sin ir más lejos, en su anterior INE sobre esta misma materia. ¿Miente ahora? ¿Se equivoca? ¿Es una venganza contra la Administración Bush por la movida de las no halladas armas de destrucción masivas en Iraq? (note el lector que digo “no halladas” y no “inexistentes”, porque los programas existieron). ¿Es un ajuste de cuentas interno?
Comentan los “especialistas” que esta INE viene de facto a torpedear la estrategia de Bush respecto a Irán. ¡Vaya, qué contrariedad!
La prensa progresista mundial, que odia a la CIA tanto como a Bush, si no más, se abraza a la CIA ahora para desprestigiar a Bush. Curioso. Dan ganas de reír. O llorar.

Lo cierto es que es necesario leer la INE en su totalidad, incluso entre líneas, para comprender meridianamente claro que el régimen de Irán continúa desarrollando capacidades técnicas que pueden usarse para el desarrollo de armamento nuclear y que a día de hoy desconocemos si los Ahmadinejad y compañía tienen previsto impulsar aún más ese programa de armas nucleares al que tanto cariño parecen tener. Visto lo visto, yo no estaría muy tranquilo ni lanzaría hurras por lo que la prensa afirma en grandes titulares. Una vez más estamos ante la magnificación de una frase sacada de contexto, a la que todos quieren darle la vuelta o sacarle el “juguillo”.
La evidencia es que Irán sigue desarrollando un programa, más o menos clandestino, de enriquecimiento de uranio y plutonio, con fines militares. Eso a mí me preocupa. Y debería preocupar a toda la prensa internacional libre. Y a los gobiernos democráticos que se pueden ver amenazados, y muy gravemente amenazados, por las armas nucleares que pretende conseguir Irán. Todos los científicos saben que el nivel de investigación que tiene ahora mismo el régimen ayatolá es muy superior a lo que necesita para objetivos meramente civiles. Y sus intenciones futuras, por decirlo suavemente, son preocupantemente amenazadoras.

El INE de los debates actuales da lugar a interpretaciones interesadas, pero advierte objetivamente, una vez más, sobre el potencial peligro nuclear iraní. También abre una nueva estrategia en el tratamiento de esta amenaza concreta.
La Inteligencia norteamericana ha respondido con diversas estrategias, de forma flexible, como requiere el mundo actual, a las múltiples amenazas en materia nuclear y de armas de destrucción masiva.
Lo hizo con Libia, con negociaciones secretas, que fructificaron y lograron su desarme. Con Corea del Norte, usando un régimen de ayudas y amenazas por igual, que también ha tenido éxito en el freno de la amenaza norcoreana. Y en Iraq, con una intervención que desmanteló de cuajo y por completo todos los programas de armas de destrucción masiva y los planes terroristas del régimen de Sadam Hussein.
En Siria, en fin, la colaboración norteamericano-israelí ha sido inestimable allí, para evitar el avance de su programa nuclear. Por ahora.
En Irán….bueno, Irán está en el punto de mira de una estrategia nueva. La INE sólo parece ser una pequeña parte de la misma, además de una evaluación realista y temporal de la amenaza nuclear iraní. Es probable que esta INE ayude a desatascar el problema. Si Irán sigue adelante con su programa militar nuclear, de forma flagrante y evidente, EE.UU tendrá la prueba, la “pistola humeante” necesaria, para detener el mismo mediante una intervención militar o con otras medidas contundentes apoyadas internacionalmente. Eso es algo que está por ver. Si no lo hace, el mundo entero respirará aliviado.
En cuanto a Al Qaeda, el otro gran buscador de ADM actualmente, a nadie parece importar ni conceder relevancia en los grandes medios de comunicación. Sus INES e informes de Inteligencia no trascienden. Casi nadie presta atención a esta amenaza real e inmediata, excepto los servicios de Inteligencia norteamericanos, que siguen y analizan el tema con otra estrategia distinta, y algunas otras organizaciones preocupadas por este problema.

Aparentemente la CIA y el presidente George W. Bush difieren en la percepción de la amenaza iraní. Eso es lo que algunos han concluido de esta polémica INE. Pero es sólo aparentemente.

Olvidemos la política, los medios de comunicación, los ajustes de cuentas, y la diplomacia por un momento, y centrémonos en lo que importa. La CIA sostiene, como lo hace la Estimación Nacional de Inteligencia, que nada apunta a que el régimen de Irán haya cancelado sus objetivos en materia nuclear. El presidente Bush continúa profundizando en su estrategia, acertada por cierto, de considerar al régimen iraní como una grave amenaza. Ambas posturas son coincidentes en el fondo. Y ambas son estrategias correctas y complementarias. Cada una cumple su papel. Lo importante no son los titulares de prensa ni el debate público, lo son los objetivos de conseguir que Irán deje de cernirse como una amenaza. Y en esto la CIA y el presidente Bush siempre han caminado de la mano.






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