
El lugar, la Washington University, en St. Louis, Missouri, la West Gate, esa Puerta al Oeste profundo americano. Enfrente, dos candidatos a Vicepresidente muy distintos. La Gobernadora de Alaska Sarah Palin y el Senador por Delaware Joe Biden. La moderadora, Gwen Ifill, de la PBS, cuya objetividad fue puesta en duda previamente al debate, debido a que es pro-Obama, ha quedado plasmada en una actuación ligeramente a favor de Biden, pero en general independiente.
Un veterano como Joe Biden frente a alguien relativamente nuevo en política como Sarah Palin. Las sensaciones tras el debate es que la Gobernadora de Alaska ha salido airosa del envite y ha realizado una buena defensa de McCain, de quien ha defendido su condición de héroe y “maverick”. Joe Biden se ha mostrado contenido, evitando las refriegas directas y apuntando directamente contra McCain.
Palin se ha mostrado en todo momento como una madre trabajadora y una ciudadana corriente que conoce los desafíos de la vida cotidiana. Ése ha sido un gran acierto porque le permite conectar con esa inmensa masa de madres trabajadoras, las hockey moms, que pueden identificarse con ella. Palin ha prometido algo sencillo y a la vez muy importante: luchar por la clase media, algo que parece perderse de vista en la magnitud de los problemas nacionales, pero que es fundamental. Se mostró bien capacitada en política energética y conocedora de los retos internacionales.
Biden mantuvo las distancias y sólo descalificó a su contrincante al hablar del papel del Vicepresidente, centrando su atención en McCain, a quien hizo corresponsable de la actual política económica, la desregulación financiera y protector de los intereses de las empresas y los ricos.
Palin estuvo directa y brillante en el tema de Iraq al acusar a los Demócratas de tener únicamente un plan que consiste en agitar la bandera blanca de la rendición, poniendo en evidencia la postura interesada, cobarde y derrotista de los Demócratas desde hace mucho tiempo. Al recordar la amenaza que representa el régimen de Mahmud Ahmadineyad en Irán, y la necesidad de que EE.UU evite un segundo Holocausto, puso de manifiesto que entiende cabalmente el tremendo peligro que representa el régimen iraní.
Es cierto que Biden demostró sobradas dotes de orador con una amplia experiencia. No en balde es un veterano de la política. Pero esto no le sirvió para vencer claramente a una Palin combativa que cree y defiende sus ideas con honestidad y que, por tanto, es capaz de conectar con el ciudadano medio. Muchos intelectuales y especialistas políticos ven esto como un hándicap, algo propio de una amateur, concediéndole a Biden la victoria en virtud de su experiencia. Es un error porque en política tan importante como la experiencia o más es la defensa de los ciudadanos de a pie y de los valores americanos por excelencia, algo en lo que Palin goleó a Biden.
El debate dejó la sensación de un veterano Senador, integrante del sistema, un insider de Washington D.C., frente a una ciudadana normal que defiende sus ideas con valentía y sinceridad. Las élites intelectuales tienden siempre a minusvalorar esta cuestión, pero la Historia demuestra que en EE.UU el ciudadano corriente se alza victorioso. Ronald Reagan lo hizo en su día y George W. Bush llevó el poder del pueblo a la Casa Blanca frente a los que piensan que sólo los miembros del establishment de siempre están preparados para gobernar. Palin reivindicó con acierto la visión de Reagan sobre la libertad, el país y las futuras generaciones, retomando una idea que está profundamente anclada en la psique americana y que ningún Biden puede superar, por muy veterano que sea.
El debate sirvió para que Sarah Palin vuelva a conectar con el ciudadano común, ahí le ganó la mano a Biden de medio a medio, mostrándose dinámica, coherente con sus ideas y enérgica. El veterano Senador, por su parte, y eso hay que reconocerlo, se mostró convincente y sólido, evitando esa actitud petulante que suele acompañarle a veces, resultando brillante por momentos.
En resumen, fue un debate interesante, que cumplió con las enormes expectativas que había despertado. ¿Un vencedor? Biden demostró elocuencia y Palin estuvo desenvuelta y simpática. Cada uno se apuntó victorias. Pero Palin sale más beneficiada al haber cumplido el trámite con soltura y derrotado a los críticos que auguraban su fracaso; algo que no ocurrió.
viernes, 3 de octubre de 2008
DEBATE PALIN-BIDEN
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miércoles, 1 de octubre de 2008
PRIMER DEBATE ELECTORAL McCAIN - OBAMA

El primer debate electoral entre John McCain y Barack Obama, celebrado el día 26 de septiembre, en la Universidad de Mississippi, con el moderador Jim Lehrer, nos dejó un enfrentamiento que pudo dar mucho más de sí, un debate correcto en las formas que globalmente ganó John McCain.
Como no podía ser de otra manera, la crisis financiera ocupó la primera parte del debate, con McCain centrado en achacar la culpa de todos los males a la incompetencia del gobierno y la codicia de Wall Street, y Obama señalando el haber dejado al sector con una completa libertad y amplia desregulación. McCain apeló a la importancia del recorte de impuestos a las empresas y los ciudadanos, denunciando el gasto descontrolado del gobierno (en una de las pocas imágenes para la historia de este debate, prometió vetar, con un bolígrafo en la mano, los gastos superfluos), y apostó por eliminar partidas presupuestarias innecesarias y eliminar el déficit público; posturas que vienen reforzadas por su historial legislativo en el Congreso; mientras Obama recurría a su crítica habitual sobre los recortes de impuestos a los ricos. En resumen, las premisas habituales que ambos llevan defendiendo en los mítines de campaña.
En esta primera parte del debate, Obama demostró sobradamente sus cualidades como gran orador, pero fracasó al intentar crear una corriente de simpatía con su rival Republicano. McCain se mostró duro y firme con el Demócrata, sin concesiones de ningún tipo. Los ataques y la iniciativa en todo momento fueron de McCain, que dejaron a Obama a la defensiva.
Ninguno quiso especificar cómo afectaría el plan de rescate que se debate estos días en su agenda política. Ambos lo apoyan, aunque con matices importantes que el elector deberá tener en cuenta.
La segunda parte del debate se centró en la política exterior. McCain puso de manifiesto que domina mejor estos asuntos, mucho más suelto y realista que Obama, que apareció como el ingenuo que aún es. El Republicano fue más sólido en sus conocimientos, más creíble y ganó la discusión en temas como Irán, Afganistán, Rusia, e Iraq. Aunque en este último punto le “perdonó” la vida a Obama, pudiendo haberlo machacado sin misericordia, con argumentos de peso, en cambio lo dejó marchar sin más daños. Esto describe bastante el tono general del debate. McCain pudo arrasar, pero estuvo contenido. Hace cuatro años, George W. Bush ya hubiera aniquilado a Obama sin remilgos.
McCain tendrá nuevas oportunidades en los próximos debates para demostrar esas cualidades de liderazgo que le diferencian con creces de Obama y para poner de relieve los cambios de opinión, los errores y las inconsistencias del Demócrata, que son muchas, desde el tema de Iraq, pasando por las reuniones con dirigentes dudosos y nada convenientes, hasta el gasto gubernamental o la seguridad nacional.
Obama contraatacó bien en general y no hizo mal papel, pero se le notó la inseguridad y cometió fallos clamorosos, como darle la razón a McCain hasta ocho veces durante el debate. Por el contrario, McCain puso en evidencia numerosas veces la inexperiencia de su rival, sin llegar a la prepotencia, y haciendo evidente la experiencia propia, con detalles importantes, como el recuerdo a los Presidentes Reagan y Eisenhower, y a episodios históricos cruciales, como el desembarco en Normandía y la guerra de Vietnam, que supo adornar con anécdotas e historias personales.
La conclusión es que John McCain salió mejor parado del debate, podemos afirmar que lo ganó, que se mostró más ágil y capacitado que Obama, quien desperdició una buena oportunidad para convencer plenamente de sus cualidades, las reales o las que le presuponen sus seguidores. El candidato Demócrata salió con vida y eso le ha permitido ascender en las encuestas algunos puntos. Lo que está por ver es si aguanta el tirón de los próximos debates el 7 y el 15 de octubre y lo que queda de campaña electoral. La crisis económica favorece sus aspiraciones presidenciales, pero con alguien como McCain enfrente, un líder nato, hábil e impredecible, la disputa de la Presidencia se va a jugar en un puñado de swing states y de votos que pueden oscilar de un lado a otro en virtud de lo que suceda de aquí al 4 de noviembre.
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UNA COMPOSITORA CON TALENTO
Hay personas que saben reflejar sensibilidad de una forma innata y sugerente. Elena Gallego es una de esas personas.
Aún por revelar sus cualidades como compositora, que desgrana en temas de indudable calidad y exquisita armonía, Elena Gallego es una promesa en la música que busca abrirse un hueco en el mercado a base de cuidar sus composiciones con mimo.
Descúbranla en este vídeo que refleja el “Paisaje interior” de una mujer.
Elena Gallego, “Paisaje interior”:
Elena Gallego nació el seis de enero de mil novecientos sesenta y uno en Santo Tomé (al lado de la sierra de Cazorla), en Jaén. Desde muy niña soñó con ser bailarina y actriz, aspectos en los que formó artísticamente, además de titularse en esteticien y maquillaje, y compaginarlo con la danza y el teatro.
La primera vez que subió a un escenario tenía veinte años e interpretó el mismo personaje con el que debutó la actriz catalana Margarita Xirgu muchos años antes, un pequeño papel de la obra "Els Savis De Vilatrista". Estudió en diferentes escuelas de Cataluña danza contemporánea, jazz, clásico, clásico español, claqué y baile de salón.
Cursó los dos primeros años de arte dramático en la escuela de Josep Isard de Tarragona, después se trasladó a Barcelona donde prosiguió con los estudios de teatro en el "Collegi De Teatre". Acabados sus estudios, colaboró con el grupo de teatro del centro cultural de Poble Sec, Barcelona. Interpretó el personaje de "Rosa" en la zarzuela "Los Claveles" del maestro Serrano. Cuando tenía veintiseis años conoció a la prestigiosa actriz francesa Mirey Bloyet, con la cual tuvo la oportunidad de trabajar durante dos años. Ambas formaron un dúo teatral llamado "Dos Bis Teatro", e interpretaron varios shows, que Mireiye escribió y dirigió.
Durante el tiempo que hizo teatro con Mirey Bloyet, inició los estudios de piano, canto, solfeo y teoría de la música. Durante siete años se dedicó al estudio de la música, creó varios personajes, algunos de ellos cómicos, y trabajó como esteticista y maquilladora por cuenta propia.
Los últimos años ha viajado por varios países de Europa trabajando en animación.
Para más información y escuchar algunas de las composiciones musicales de Elena Gallego, consultar su página de My Space:
http://profile.myspace.com/index.cfm?fuseaction=user.viewprofile&friendid=207549208
domingo, 28 de septiembre de 2008
LA CRISIS FINANCIERA

Los mercados internacionales llevan un tiempo alborotados y la crisis económica se ha extendido a todo el mundo, poniendo de relieve en cada país las flaquezas de cada uno. EE.UU, líder económico mundial y centro neurálgico del capitalismo global, está limpiando su economía de elementos indeseables (hipotecas subprime, bancarrotas, y activos financieros basura) y esto ha provocado que el resto del mundo, dependiente completamente de la economía americana, se haya cogido un resfriado monumental.
La burbuja inmobiliaria ha hecho “crash”, estamos en plena recesión crediticia, con los precios del petróleo por las nubes, la economía desacelerando, el paro aumentando, y la inflación en escalada libre. Así que la crisis económica se extiende a galope tendido. Su demoledor impacto ha hecho tambalear las instituciones expuestas a los riesgos hipotecarios y crediticios de alto riesgo. 
El gigantesco rescate lanzado por la Administración Bush el 20 de septiembre pone de manifiesto la magnitud del problema. Primero fueron planes para auxiliar a Fannie Mae y Freddie Mac, que tienen los títulos de la mitad de la deuda hipotecaria de EE.UU, una cifra superior a los 11 billones de dólares, después llegó la crisis de liquidez de la aseguradora American International Group, y por último el mega plan gubernamental de 700.000 millones de dólares para comprar los activos basura en posesión de los bancos, emitir deuda para financiar las operaciones, y volver a venderlos. El plan contempla también la prohibición temporal de operar en las Bolsas a unas 800 empresas que se dedican a “ventas a corto o descubierto” (short selling) y las garantías del Tesoro a las inversiones en fondos mutuos del mercado monetario. De momento, las ayudas financieras anunciadas podrían superar los 1,8 billones de dólares aproximadamente, a falta de nuevas condiciones y detalles, que se irán conociendo próximamente, cuando se produzca el acuerdo bipartidista.
¿Realmente es necesaria esta intervención? Bush, quien tiene toda la información necesaria (al contrario de quienes opinan alegremente), asesorado por los expertos que monitorizan la crisis desde primera línea, y que sigue siendo el presidente de EE.UU (para disgusto de algunos y satisfacción de otros), lo ha dicho alto y claro:
"Nuestro sistema de libre empresa se basa en la convicción de que el gobierno federal debe intervenir en el mercado sólo cuando es necesario".
Y esta vez lo es, dado el enorme problema. Recuerde: las ayudas concedidas hasta ahora a instituciones financieras y propietarios de viviendas, con motivo de la crisis hipotecaria, ascienden ya a 630.000 millones de euros, cuatro billones de dólares se han evaporado de Wall Street, 350.000 al menos han dejado de engordar las carteras de inversión por efecto de las minusvalías, miles de empleos perdidos, quiebras de los bancos de inversión, y cuatro millones de viviendas han sido embargados en EE.UU. Por citar sólo unos datos relevantes.
Algunos especialistas hablaban incluso ya de black swan o colapso total del sistema.
Los bancos de inversión como Lehman Brothers, en bancarrota y comprado por Barclays Bank, o Goldman Sachs y Morgan Stanley, han sido objeto del juego del mercado y el riesgo. Unas veces ganaron, y mucho, y ahora les ha tocado perder.
Esto no significa que sea el fin de los EE.UU, el neoliberalismo o el capitalismo, como pregonan con insistencia y manifiesta ignorancia los sectores de siempre. Ya hubo otras crisis en el pasado: la Gran Depresión del 29 (infinitivamente más desastrosa, con cientos de bancos en quiebra, la gente perdiendo todo cuanto tenía, un desempleo del 25% y un desgarro social de costa a costa); la crisis financiera asiática de finales de los 90; la quiebra de las empresas .com en esta década de 2000, que pinchó la burbuja tecnológica y pulverizó billones de dólares en el Nasdaq; o la crisis bursátil de octubre del 87, con los bonos basura de Michael Milken, cuando las bolsas del mundo se colapsaron y cayeron en caída libre; sólo Wall Street perdió entonces el 22,6 % de su valor, o sea, 500 billones de dólares.
Así que, por favor, “analistas” de diverso pelaje que salen por doquier, dejen de dar la brasa con el tema.
El mercado hubiera podido encargarse del actual problema hipotecario, cierto, entonces ¿A qué intervenir? ¿Por qué un gobierno como el de Bush, defensor del libre mercado realiza semejante rescate financiero? Se preguntan los lumbreras liberales y hasta los “expertos” e “iluminados” progresistas.
Las respuestas no son fáciles ni sencillas, pero sinteticemos: los riesgos de esta situación descontrolada podría terminar por contaminar al resto de la economía sana; de hecho, ya ha provocado enormes turbulencias financieras, pérdidas colosales, y una crisis galopante que se extiende y aún tiene recorrido hasta que depure los excesos y la codicia de los últimos años.
Los que andan clamando como posesos que EE.UU ha abrazado el socialismo por intervenir en el mercado, están tan equivocados como los que niegan que este rescate vaya a ser efectivo o necesario, o los progresistas que claman desgañitándose que la Administración Bush también recurre a las nacionalizaciones para resolver el problema y que es el fin del libre mercado.
Para empezar, el anuncio del plan de Bush ha supuesto una medida de confianza que todos los mercados bursátiles han agradecido. Eso es evidente. Se hacía necesario un claro liderazgo en este tema y el plan anti crisis marca ese liderazgo. Porque dice alto y claro que el gobierno norteamericano se va a tomar en serio la gestión de esos fondos basura que contaminan y distorsionan los mercados financieros. Con éstos controlados, el dinero volverá a circular con normalidad y confianza por los mercados internacionales. Una confianza que se trasladará a las plazas bursátiles, a la calle y los ciudadanos.
Mientras en Europa aún se debate qué hacer, EE.UU toma la iniciativa y adopta medidas para solucionar el problema.
Ahora bien, esa normalización dependerá también de que se implemente un adecuado plan de rescate, de su correcta gestión y el alcance del mismo, que no debe convertirse en una intervención continua en la economía. Los que andan vociferando por ahí que EE.UU nacionaliza y no sé qué más historias sobre que la economía americana está en bancarrota, el fin del libre mercado y otras idioteces por el estilo, deben saber que esta situación es grave, por supuesto, pero no el fin del capitalismo americano (tranquilos, podrán seguir despotricando contra EE.UU después de esta crisis o denunciando otras crisis futuras); deben saber que el gigantesco tamaño de la economía americana y su formidable capacidad de generar riqueza puede absorber estas pérdidas y revertir la situación para volver a generar optimismo y crecimiento económico. Sobre todo si, tras sanear el sistema, se deja al libre mercado que genere nuevas oportunidades económicas, como se ha hecho en EE.UU siempre.
La clave estará en gestionar bien esta intervención y en parar la misma en el momento apropiado para que las fuerzas del libre mercado dejen prosperar la economía americana. Es un difícil equilibrio porque el plan va a necesitar también del libre mercado para funcionar plenamente. Pero hacerlo es factible.
Recordemos que durante la década de lo 30 la Corporación Financiera para la Reconstrucción, puesta en marcha por la Administración de Herbert Hoover, ya capeó y gestionó las inversiones durante la Gran Depresión.
En 1989 hubo un rescate similar de la deuda hipotecaria de 1043 bancos y cajas de ahorros de créditos regionales, estimado en 400.000 millones de dólares, en suspensión de pagos tras el estallido de otra burbuja inmobiliaria, a través de la Resolution Trust Corporation (RTC), que también costó en principio dinero del contribuyente, aunque la gestión realizada después logró recuperar la mitad de ese dinero. Todos sabemos que la mayoría de los bancos implicados cerraron, pero el sistema de libre mercado siguió funcionando después de aquello.
Ahora volverá a pasar lo mismo, pero es preciso saber que el saneamiento económico será necesario.
¿Esto significa que está bien lo que ha pasado? Pues no, oiga, ni mucho menos.
La cultura del endeudamiento, un sistema financiero poco capitalizado, el altísimo nivel de endeudamiento de la gente y el consumo desenfrenado por encima de las propias posibilidades, está en la base del problema, conjuntamente con un sistema bancario borracho de ganancias a cualquier precio, abusando de la ingeniería financiera basada en la deuda, ciertos ejecutivos y directivos buscando el máximo beneficio con productos financieros cada vez más arriesgados, y algunos reguladores financieros, como las agencias de rating y los bancos centrales que, por lo visto, estaban de vacaciones, tomando copas, o vaya usted a saber qué….cuando pasó el desmadre padre. En realidad algunos de ellos conocían el desmadre, tanto que participaban de él.
El Estado va a tener que intervenir en alguna medida para poner orden, como medida excepcional. La forma y el alcance en que se gestione esa intervención, así como la cantidad de dinero que se inyecte al mercado, es la clave de todo el meollo. Porque es lógico que el sistema se proteja y salvaguarde de los riesgos de los “excesos económicos” o “activos tóxicos” para impedir una infección masiva del sistema, pero también lo es que el contribuyente responsable no tenga por qué pagar el coste íntegro de las locuras de quienes vivieron por encima de sus posibilidades y de la avaricia de los bancos, los ejecutivos acostumbrados a ganar dinero fácil sin esfuerzo y grandes apalancamientos (leverage), y la connivencia de algunos de los que trabajan en el sistema regulador y supervisor.
La correcta gestión de este plan y la vuelta al mercado libre lo antes posible son las claves para que el gobierno, los bancos y los contribuyentes puedan ganar o disminuir las pérdidas en vez de llevarse un batacazo monumental o abrir las puertas a una crisis aún mayor. 
Los que piensen que sólo EE.UU va a soportar los efectos de esa tormenta financiera, se equivocan totalmente. España, con ligeras variaciones, tiene el mismo problema de burbuja inmobiliaria, hipotecas subprime y crisis económica (llámenlas hipotecas por el 120% superior del valor del inmueble financiado, créditos de riesgo, créditos sindicatos a inmobiliarias, ratios de capital dañados por las bajas bursátiles, morosidad creciente, fuentes de financiación sin efectivo, tasaciones artificiales, un déficit por cuenta corriente que supera el 10% del PIB, corrupción, ineficiencia, poca competitividad, elevada deuda de los hogares, etc, etc), y que todo esto aflore es cuestión de tiempo y forma. En modo alguno España va a quedar ajena a esta crisis, por más que el inútil gobierno socialista de Zapatero, ineficaz y poco competente, manipule la información en provecho propio (echando la culpa a EE.UU o Bush de todo; como siempre, nada nuevo en ese lodazal ideológico del socialismo español) y aportando poco o nada para resolver los problemas económicos españoles. Por lo demás, nada sorprendente viniendo del amigo de “joyas” como Chávez, Castro y Ahmadineyad; el tipo que no se levantó al paso de la bandera de EE.UU, y que, en justicia, bien lo está pagando y lo pagará.
Queda aún mucha crisis hasta llegar al final del túnel y ver la luz de un nuevo crecimiento económico, próspero y saludable. La solución, como siempre, llegará de los propios EE.UU. Y en esa solución tendrá mucho que decir el próximo presidente, ya sea Obama o McCain, como ya se está viendo en este final de campaña electoral. Precisamente, ha sido el candidato Republicano quien ha colocado, con sus últimas iniciativas, el interés del país por encima de coyunturas electorales.
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domingo, 21 de septiembre de 2008
LOS 300 ACTUALES

La batalla de las Termópilas, en Esparta, nos dejó una de las mayores gestas del hombre en la lucha por la libertad. La película 300, dirigida por Zack Snyder, una adaptación de la novela gráfica de Frank Miller, que narra de forma libre aquellos acontecimientos, se ha convertido ya en un clásico y un ejemplo de cine espectáculo de calidad con mensaje. 
La mirada en la pantalla, atenta. La respiración, contenida. Los nervios, a punto de saltar. La emoción, a flor de piel. 

La belleza dura de sus imágenes y las palabras precisas con que está narrada la película, en la voz de Dilios, uno de aquellos 300 espartanos libres, nos recuerda no sólo una batalla épica en la Historia sino un ejemplo de sacrificio en aras de la libertad humana.
Pero ¿dónde encontramos a los 300 en la actualidad? No hay duda, no hay equivocación posible. Los 300 de hoy son soldados norteamericanos que se juegan la vida en Iraq, Afganistán y los frentes abiertos contra el terrorismo islamista y los enemigos de los EE.UU. Como aquellos espartanos, los norteamericanos de hoy combaten por la libertad y la seguridad de su pueblo y su país.

Solos, enfrentados al mayor peligro que pueda imaginarse, con la muerte acechando en una carretera o en una esquina, en una emboscada o en una batalla en Faluya, Mosul o Kandahar. Sometidos a tensión, en el punto de mira de los terroristas, de combatientes ilegales que no respetan normas de guerra ni convenciones legales de ningún tipo, moneda de cambio de políticos sin escrúpulos que sólo buscan el poder a cualquier precio, al precio de la derrota si hace falta; con aliados incansables que no cejan en el apoyo año tras año, en todo momento, en toda situación, con fortaleza moral, con una palabra amiga, con un gesto valiente; enviados a combatir bajo el análisis de medios de comunicación más enemigos que amigos, en situaciones extremas, al límite de la capacidad humana, de la resistencia, del valor.


Nuestros 300 de hoy son marines, pilotos, Rangers, Deltas, SEALS, y soldados que luchan a miles de millas de distancia de casa; por la libertad, por los EE.UU, por la Constitución de su país.
En ellos viven el honor, el valor, la lealtad y la dignidad que pueda quedar en este mundo. Son los 300 actuales, que viven y mueren por la libertad. 300 estadounidenses. Oficiales, suboficiales y soldados. Blancos, negros, hispanos, nativos americanos y asiáticos. Soldados americanos. 300. Es sólo un número, es sólo un concepto. Son ellos, los 300 que resisten el embate del terrorismo y de un enemigo que se cuela por todas partes en la democracia y la destruye tanto por fuera como por dentro.
Aislados, a veces incomprendidos, vilipendiados, odiados, manipulados, alejados, no escuchados. Son los 300 actuales. Norteamericanos libres, herederos de los valientes espartanos, por coraje y determinación. 


La batalla, infernal. Los disparos, atronadores. Los muertos, que no cesan. El heroísmo, cada día, cada noche, en cada soldado. La misión, lo más importante. La defensa de los EE.UU en un mundo plagado de enemigos, internos y externos, que intenta destruir el mayor experimento de libertad y progreso del mundo. Los EE.UU. La mayor democracia, la cuna de la libertad moderna.
Norteamericanos en combate. Siempre. En la Independencia, en El Álamo, en la Europa amenazada por el nazismo y el comunismo. En Asia. En Iraq. En Afganistán.
300 norteamericanos defienden la libertad, a veces contra los Quintas Columnas que debilitan el propio país desde dentro.

No hace falta retroceder a la Batalla de las Termópilas para encontrar un ejemplo de valor y heroísmo. Sólo que este mundo borracho de riqueza, ególatra y cada vez más carente de valores, no puede, no sabe, no quiere mirar el ejemplo de valor y resistencia de los norteamericanos en la guerra contra el terrorismo.
Los corruptos, los derrotistas, los débiles de ánimo y los falsos, no quieren, no pueden, no saben reconocer a los 300 actuales.
Pero los que sí pueden, los que sí saben, los que lo hacen diariamente, apoyan con arrojo a los soldados norteamericanos, se dejan la piel en su defensa; también son 300, también son patriotas de la libertad. Soldados en un mundo que necesita muchos 300 capaces de defender la libertad de todos. La libertad de EE.UU. La libertad del mundo. 

Y ahora, en este momento de la Historia, crucial y decisivo, cuando las fuerzas del terrorismo amenazan la libertad, amenazan los EE.UU, el único faro real que ilumina la dignidad de los seres humanos libres, estamos miles de norteamericanos combatiendo hombro con hombro por el país que los Padres Fundadores legaron al mundo. Ese experimento de igualdad y libertad supremo. Ahora, 232 años después de la Independencia, combatimos de nuevo por un futuro de Civilización. Ahora, con buena parte de la opinión pública mundial y la prensa en contra, algo alentador para cualquier norteamericano con valor y sangre en las venas, enfrentamos de nuevo la lucha por la libertad y un futuro mejor.


Tiemblan los terroristas. Miles de norteamericanos, de hombres libres a los que no les importa la manipulación de la prensa, hombres leales que se dejan la piel por su hermano de armas y por su patria, están prestos para combatir hasta el fin.


La mirada en el horizonte, atenta. La respiración, contenida. Los nervios, a punto de saltar. La emoción, a flor de piel. El combate, cuerpo a cuerpo.
Y en este instante decisivo resistimos hasta la victoria. En Iraq. En Afganistán. Por la libertad. Por los EE.UU. 300 norteamericanos. 300 patriotas. ¡Hacia la victoria!
300 Movie Trailer:
300 Spartans:
300 Call to Battle:
Para saber más sobre la película, visite el excelente blog de cine:
http://nestorcine.blogspot.com
Los 300 actuales.
Tribute to U.S. soldiers:
A Final Salute:
To our Fallen Marines:
The Few, The Proud, The Marines:
Tribute to U.S. Soldiers 2:
Distintas sensibilidades de interpretación para un mismo propósito: el himno nacional de EE.UU. La razón de por qué luchamos en unos minutos intensos. Emotivo, conmovedor, el espíritu americano en un himno que es algo más, el Himno por excelencia de la libertad.
U.S. National Anthem by Sandi Patty:
U.S. National Anthem by Cadets & US Herald Trumpet Corps
U.S. National Anthem by Lila McCann:
U.S. National Anthem by Trisha Yearwood:
U.S. National Anthem by Whitney Houston:
U.S. National Anthem by Josh Groban:
U.S. National Anthem by Charlie Daniels Band:
U.S. National Anthem by Gaither Vocal Band:
U.S. National Anthem by Jaycie:
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miércoles, 17 de septiembre de 2008
RECORDANDO A ELVIS PRESLEY Y FRANK SINATRA
Cualquier día es bueno para recordar a dos iconos de la cultura popular y la música norteamericana: Elvis Presley y Frank Sinatra. Dos de los más grandes artistas que ha ofrecido EE.UU al mundo, cuya herencia musical sigue vigente hoy día.
No es preciso recurrir a efemérides para volver la mirada hacia estos monstruos de la música, dos pedazos de artistas, exponentes de cómo se hacían las cosas antes: sin artificios, con toneladas de talento, pasión, y esfuerzo.
De vez en cuando conviene ver la autenticidad que representaban Elvis y Sinatra, lo buenos que eran como artistas, cuando la palabra ARTISTA aún significaba algo.
Nada mejor que escuchar y ver a los inimitables originales para entender los fenómenos que supusieron y la impronta que dejaron en la Historia de la música. Por eso y porque siempre es un placer recuperar lo auténtico y lo bueno, les invito a disfrutar estos vídeos. Una selección de canciones que me han acompañado de una u otra manera en determinados momentos de mi vida.
Aparte todo cuanto no sea la música y déjese llevar por los más grandes, los incomparables Elvis Presley y Frank Sinatra.
Frank Sinatra, My Way. Plenitud de voz y facultades artísticas. Impresionante.
Frank Sinatra, Strangers in the night. Un clásico eterno. Profundo, enorme, Sinatra en estado puro.
Strangers in the night in live:
Frank Sinatra, New York, New York. Un tributo a New York, la ciudad de los sueños y la libertad. La diversidad de América, el pasado, el presente, el futuro…Todo en la voz incomparable de Sinatra.
Frank Sinatra, Something stupid. Romanticismo, inocencia, los sentimientos a flor de piel.
Frank Sinatra, Jingle Bells. Christmas auténtica, cuando la Navidad aún era Navidad. Un tiempo en la memoria de cada uno. La vuelta a las raíces. True Christmas. La época del reencuentro.
Frank Sinatra, Let it snow. Más Navidad clásica. Diversión, hogar, ilusiones, sueños, amor...
Elvis Presley, My Way. Siempre a su manera. Faltaría más. El mundo a sus pies desde Hawai.
Elvis Presley, Suspicious mind. Una canción inolvidable, el mejor Elvis, la superación, las emociones, el ritmo, la libertad mecida en una canción.
Elvis Presley, Johnny Be Good. Rock and roll auténtico, apogeo de facultades, garganta prodigiosa, una voz para siempre, la voz del rock americano. Para siempre.
Elvis Presley, You’re always on my mind. Los sentidos despiertos, todas las emociones con unas palabras y una música inolvidables; el vello de punta, las lágrimas en los ojos, sinceridad de sentimientos; una declaración inapelable al corazón.
Elvis Presley, In the Ghetto. Genuino, conmovedor, sin palabras.
Elvis Presley, My Boy. Pasión, fuerza, emociones, sinceridad, directo al corazón.
Elvis Presley, Help me make me it through the night. Para escuchar en las largas noches y dejarse llevar.
Elvis Presley, I believe. Volver a creer. Intensidad. La magia de una voz irrepetible. La fe en el talento.
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domingo, 14 de septiembre de 2008
LA IRRESISTIBLE ASCENSIÓN REPUBLICANA

Desde la elección de Sarah Palin y la celebración de la Convención Nacional Republicana, la ascensión en la intención de voto por el ticket McCain-Palin se viene reflejando en todas las encuestas. La cosa tiene preocupados a los Demócratas. Normal, porque lo que pensaban ya estaba hecho, una victoria arrasadora en noviembre, de repente se les ha puesto cuesta arriba.
Pero no son los únicos que andan preocupados y desvelados por esta situación. Buena parte de la prensa y los medios de comunicación norteamericanos e internacionales, muy independientes ellos (o sea, pro Obama y pro Demócratas con toda la cara y sin vergüenza), están como un flan porque ese intento de proyecto Kennedyano llamado Barack Obama, no termina de cuajar entre los escépticos votantes norteamericanos. ¡Parece mentira! ¡Estos americanos incultos! Deben estar pensando estas elites intelectuales de tres al cuarto que no se enteran de lo que pasa en la América real.
Estos americanos no saben votar como el resto del mundo civilizado desearía que hicieran, como los mass media desearían. ¡Será posible! ¡Qué insulto! ¡Qué desvergüenza! Ni que fueran libres, ni que supieran pensar.
La campaña electoral se ha puesto al rojo vivo con una decisión del más que astuto McCain: la elección de Sarah Palin para acompañarle en el viaje a la Casa Blanca. Obama tuvo su oportunidad y la echó a perder eligiendo a Joe Biden. ¡Por Dios!, ¿a quién se le ocurre hacer esta elección? Si esto es un aviso de lo que nos espera si sale elegido President, es para echarse a temblar.
Así que los Republicanos están entusiasmados con Palin, con McCain y con esta recta final de campaña. Los Demócratas y los medios de comunicación que los apoyan (como decir la mayoría), andan enfurecidos porque el debate de ideas vuelve a la escena con fuerza. El tándem McCain-Palin está defendiendo con ahínco y brillantez una serie de políticas en materia educativa, energética, seguridad nacional, y economía, entre otras.
El ticket Obama-Biden está más perdido que nunca, a remolque. La oratoria brillante del Demócrata ha dejado ver en estos meses que hay poca sustancia tras ese discurso ampuloso y efectista. De ahí su empeño en endurecer el tono de la campaña, recurriendo a insultos camuflados, como el célebre del pintalabios del cerdo, y conectando a McCain con las políticas de Bush. Pero esa estrategia tiene un problema: la gente en EE.UU conoce muy bien a McCain y reconocen a Palin como una de los suyos, alguien de la comunidad, con sus virtudes y defectos, pero no perteneciente al establishment, esa clase de personas que hacen y dicen lo que sea para asegurar sus poltronas económicas y sociales, heredadas la mayoría de las veces; una clase en la que, mire usted por dónde, abundan los que se hacen llamar Demócratas (cuestión que da para otro debate, porque los Demócratas no eran esto que vemos ahora).
McCain-Palin están hablando en esta campaña de los temas que importan a los americanos y sus propuestas empiezan a convencer a una mayoría de que son las adecuadas para ser impulsadas desde la Casa Blanca. La retórica de Obama se está desinflando ante el empuje de las ideas convincentes y sólidas que defienden los Republicanos. El entusiasmo que ha despertado la llegada de Sarah Palin en las bases conservadoras ha puesto de manifiesto la acertada decisión de McCain. Con un Partido Republicano activo y unido, la victoria en las urnas está más cerca.
Para desánimo de los Demócratas, McCain-Palin representa el cambio real que tanto vienen pregonando ellos, y que se dirige a Washington D.C, pero llega, como tantas veces ha sucedido en la Historia, desde el lado Republicano. Por eso están que se suben por las paredes. Los Republicanos han tenido el descaro de incluir una mujer como candidata a Vicepresidente, y encima es una pro-vida, defensora a ultranza de la Segunda Enmienda, y una patriota de verdad; la compañera perfecta para McCain. Ni todos los ataques que está sufriendo Palin, mujer de extraordinario valor y capacidad, aún por descubrir por muchos, van a poder mermar el impacto que supone su entrada en la política nacional.
Los debates en televisión se presentan como cruciales en estas elecciones, habida cuenta de lo reñida que va a ser la elección en noviembre. Hoy por hoy McCain aparece con más posibilidades, una agenda política más cohesionada, y mejor posicionado en los swing states que le pueden dar la victoria: Michigan, Pennsylvania, Ohio, Colorado, Virginia, New Mexico…
Con el activo dinamizador de Palin entre las bases conservadoras y la experiencia y liderazgo indiscutibles de McCain trabajando conjuntamente, Obama-Biden lo van a tener muy complicado para ganar. El discurso Demócrata debe presentar propuestas solventes sobre la mesa, dejarse de retóricas vacías y alejarse de ciertos planteamientos (como la retirada de Iraq, por poner un ejemplo). Como es difícil que lo hagan, el ticket McCain-Palin pueden ganar estas elecciones conservando el territorio ganado por Bush en 2004 y obteniendo algún swing state más.
Y el mundo, los medios de comunicación, la prensa, y los de siempre en EE.UU, España y en tantas partes, se quedarán con cara de tontos y el recurso al pataleo. Eso por desconocimiento, manipulación, y prepotencia intelectual.
Publicado por
Jim
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14:04
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Etiquetas: Barack Obama, Biden, John McCain, Palin, Republicanos