Mostrando entradas con la etiqueta Tropas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tropas. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de marzo de 2008

CRÓNICA DESDE IRAQ







En los últimos quince meses se ha experimentado un vuelco en la situación en Iraq, un período de tiempo en el que las fuerzas norteamericanas han extendido las zonas seguras y estables a nuevas regiones y ciudades. La democracia se está abriendo camino y la prosperidad también.

Desde el incremento de tropas ordenado por el Presidente Bush, en enero de 2007, son innegables los progresos que se han realizado en todas las áreas, desde la seguridad hasta la estabilidad política. Cualquiera que viaje por el país y conozca su realidad, como lo están haciendo numerosos expertos últimamente, comprobará los avances que se van consolidando.

Uno de estos testimonios, de uno de los mayores críticos de la posguerra, es especialmente revelador. Anthony H. Cordesman del Center for Strategic and International Studies (CSIS), de Washington D.C., ha escrito recientemente en su informe "La situación en Irak: un examen desde el campo de batalla", lo siguiente:
"Nadie puede pasar alrededor de 10 días visitando los campos de batalla en Irak sin ver importantes progresos en todas las áreas... Si los Estados Unidos proporcionan apoyo continuado al gobierno iraquí -- en seguridad, gobierno y desarrollo -- existe hoy una posibilidad muy real de que Irak emerja como un estado estable y seguro".

Anthony H. Cordesman, como todos los analistas que están pasando por Iraq, no pueden obviar los avances realizados y la oportunidad inmensa que tenemos de construir un estado democrático en pleno corazón de Oriente Medio. El sueño de George W. Bush está más cerca que nunca (para desesperación de sus críticos y enemigos políticos). Un sueño que le proporcionará un destacado lugar en la Historia, al apostar de forma valiente por llevar la democracia y la libertad a Iraq, por encima de todas las dificultades.

El camino hasta aquí no ha sido fácil. Pero hoy vemos cómo la estabilidad y la seguridad lograda duramente en Al Anbar se extiende a Bagdad y otras zonas sunitas. En este clima de concordia creciente, ha sido posible, por ejemplo, que el clérigo chiíta Ammar al-Hakim se reconcilie con los jefes sunitas.
El proceso político ha logrado que Iraq sea el Estado más descentralizado y federal del mundo árabe, con una ley que garantiza competencias provinciales y poder para éstas, lo que ha permitido una estabilidad sin precedentes y buenas relaciones con el gobierno central liderado por los chiítas.
El dinero del petróleo se está repartiendo, a través del presupuesto nacional, a todas las provincias del país, lo que contribuye a llenar las arcas locales y repartir la riqueza de forma democrática. El parlamento iraquí aprobó también una amnistía parcial para los presos, de los que un 80% son sunitas. En Bagdad podemos ver a más de 90.000 voluntarios, ciudadanos normales, que prestan servicio a la policía y como confidentes para las fuerzas militares norteamericanas e iraquíes; un trabajo esencial en la lucha contra los terroristas de Al Qaeda, que están cayendo masivamente o se encuentran en retirada.

Esto nos lleva a una de las claves de los éxitos conseguidos por EE.UU en estos últimos meses. La afluencia de yihadistas extranjeros a Iraq ha sido una constante durante toda la guerra, procedentes de diversos países, reclutados por Al Qaeda, y a los que Irán y Siria han permitido cruzar las fronteras impunemente.
Un aspecto conocido de sobra por los Servicios de Inteligencia norteamericanos durante años, pero que en septiembre de 2007 contó con un hallazgo muy sustancial. Fue entonces cuando las fuerzas norteamericanas capturaron en la localidad de Sinjar, a pocos kilómetros de la frontera con Siria, un archivo documental de incalculable valor estratégico, compuesto por cientos de fichas sobre yihadistas extranjeros en Iraq, llegados al país desde agosto de 2006, con datos como el origen, los enlaces, los contactos, el perfil profesional y personal, los objetivos, domicilios, teléfonos, etc. Esta información, analizada al detalle por los Servicios de Inteligencia y las fuerzas militares, ha permitido cortar los suministros, los canales de información y las redes de terroristas de Al Qaeda que venían operando en Iraq, así como identificar sin ninguna duda a los Estados de los que proceden los terroristas y los que les permiten su libre tránsito.

Esta brillante operación de incautación de documentos se enmarcó en una investigación exhaustiva que persigue la eliminación total de esos flujos de yihadistas a Iraq, investigación que aún prosigue con nuevas operaciones que se llevan a cabo regularmente, y que están siendo fundamentales para evitar ataques terroristas. La Operación “Cosecha de Hierro”, por ejemplo, implementada en el norte de Iraq desde enero, ha logrado importantes detenciones.
La red desarticulada en Sinjar controlaba el 90% de los yihadistas que entraban en Iraq hasta ese momento, lo que da una idea de la trascendencia de su captura y eliminación.
El análisis de la documentación intervenida puso de relieve que las filas de los yihadistas combatientes en Iraq, se han visto mermadas de forma drástica por las fuerzas norteamericanas en los últimos meses, la obsesión de Osama bin Laden y sus lugartenientes con la buena organización de Al Qaeda, y el cambio que se ha producido en la nacionalidad de esos yihadistas, con los saudíes ocupando el primer puesto, los magrebíes en lugar destacado y los libios sustituyendo a los argelinos en influencia. De manera que saudíes y libios representan el 60% de las fichas de terroristas analizadas y llegados a Iraq en el período agoto 2006 – septiembre 2007.

La importancia de la estrangulación de esos flujos de yihadistas con destino Iraq, queda reflejada en los datos de afluencia de los mismos en los últimos meses, de forma que de los 110 u 80 terroristas que entraban mensualmente en el primer semestre de 2007, se pasó a 60 en el mes de julio y a 40 en octubre de 2007. Cifras que siguen a la baja, aunque algunas de estas redes siguen activas aún, por lo que es necesario mantener la vigilancia y el trabajo de Inteligencia y Operaciones Especiales. O volveremos al escenario de hace unos años, con el incremento de nuevos ataques terroristas.
Un dato especialmente importante es el que hace referencia a la presencia de saudíes en cientos de esas fichas, porque nos indica que Arabia Saudí sigue siendo un centro exportador de integrismo islamista, y de magrebíes, que convierten a esta zona del norte de África en un lugar de reclutamiento de Al Qaeda muy activo. Las connotaciones que esto tiene para países como España, Italia, Grecia y Francia, son de un enorme riesgo, que deben ser afrontados con responsabilidad. Como hace EE.UU con su Trans-Saharan Counter-Terrorist Initiative (TSCTI) para la región, vital para mantener unos aceptables niveles de seguridad.
La documentación de Sinjar desveló también algunas de las rutas usadas por los yihadistas extranjeros para llegar a Iraq: las fronteras con Arabia Saudí, el paso ilegal de Qaim, en la provincia de Al Anbar (que operaba la red desarticulada), y las fronteras con Turquía, Siria e Irán.

La eliminación de algunas de las redes que permitían la entrada en Iraq de yihadistas extranjeros, ha sido una de las claves que han hecho posible el descenso de ataques terroristas, el progreso militar y político; pero también se trata de un trabajo que es preciso continuar hasta desarticular por completo las redes que aún sobreviven. Obviamente, no ha sido la única clave para la creciente estabilización de Iraq que hoy podemos observar, pero sí una de las más importantes.
Su desarrollo, discreto y efectivo, ha estado a cargo de los Servicios de Inteligencia y las fuerzas militares norteamericanas que tanto son criticadas en los medios de comunicación, pero a las que pocas veces se reconoce su éxito. Muchas veces por una simple cuestión ideológica, que no permite ver las cosas con objetividad. Por intentar negarle a George W. Bush la victoria que justamente ha logrado, o por un afán de manipulación aún más condenable.

domingo, 17 de febrero de 2008

DEFENSA DE LAS TROPAS NORTEAMERICANAS






Cuando nos encaminamos hacia los cinco años de guerra en Iraq y siete en Afganistán, es justo y adecuado hacer una defensa de las tropas norteamericanas desplazadas a los teatros de operaciones. En este tiempo, los soldados han realizado el mejor trabajo posible en condiciones muy difíciles y de enorme riesgo para sus vidas. Un trabajo, jalonado de éxitos, que honra a los EE.UU. Como lo hacen las vidas sacrificadas generosamente en ambos países en aras de la libertad y la seguridad.
El esfuerzo y el heroísmo de tantos hombres y mujeres de uniforme no pueden ni deben ser olvidados jamás. Las tropas han dignificado y encarnado el liderazgo de los EE.UU mejor que nadie, contribuyendo con esfuerzo y vidas al propósito de combatir sin descanso a Al Qaeda y estabilizar en democracia a la antigua Mesopotamia.
Es preciso decir alto y claro que las tropas norteamericanas desplegadas en Iraq y Afganistán, así como las Fuerzas Especiales destacadas en otros puntos calientes del mundo, como el Sehel, el Sáhara, Filipinas, Colombia, Somalia, y Corea del Sur, entre otros, están cumpliendo con brillantez el trabajo más difícil. EE.UU se siente orgulloso de estas tropas. Los críticos de la guerra de Iraq, una parte de la Prensa, y los políticos que claman contra su retirada, con ignorancia manifiesta de lo que sucede en el frente de batalla y lo que todo Occidente se juega, amén de manipular con todo el descaro del mundo, deberían tomar ejemplo del compromiso inquebrantable y la lealtad de unas tropas que están luchando por la libertad de todos y dando la cara frente a terroristas verdaderamente sanguinarios.
Con los aniversarios del inicio de la guerra contra el terrorismo islamista en el horizonte, es posible afirmar que las tropas norteamericanas están cumpliendo su misión de estabilizar Iraq y Afganistán, combatiendo con eficacia y derrotando a las fuerzas enemigas.
Los éxitos militares en ambos países, que se han visto incrementados desde la implementación de la nueva política marcada por el presidente George W. Bush desde principios de 2007, con el aumento de tropas sobre el terreno, y una nueva estrategia militar impulsada por el general David Petraeus, debe ser el punto de inflexión para aceptar la victoria sobre el terreno por parte de los críticos derrotistas y apaciguadores de los islamistas radicales.
Un punto de inflexión para completar la guerra contra el terrorismo y quebrar su voluntad de atacar EE.UU y el mundo libre de una vez por siempre. Para eso necesitamos que las tropas norteamericanas sigan haciendo su trabajo en Iraq y Afganistán, sin el oportunismo político ni el entreguismo de quienes prefieren humillarse ante los islamistas radicales o darles un balón de oxígeno. La estabilización de ambos países son esenciales y requieren el compromiso firme de los EE.UU, tal y como ha sido el caso hasta ahora. Un compromiso que recaerá con fuerza en el futuro Presidente de los EE.UU.
Asumiendo los errores y los éxitos, debemos apoyar más que nunca a quienes verdaderamente defienden la libertad en el campo de batalla contra los terroristas: las tropas norteamericanas. La primera y última línea de defensa en esta guerra contra el terrorismo. También las tropas mejor preparadas, entrenadas, y con el mayor porcentaje de licenciados universitarios. También las que cuentan entre sus filas con más de 40.000 inmigrantes sirviendo, la mayoría residentes permanentes en EE.UU, y más de 26.000 de ellos ciudadanos norteamericanos gracias a la Ley Federal, que facilita su naturalización de forma acelerada. Lo que habla del papel, ya histórico, de las Fuerzas Armadas para asimilar a los inmigrantes como ciudadanos norteamericanos de pleno derecho.
Hoy más que nunca, es oportuno recordar estas palabras: “Si no permanece detrás de nuestras tropas (apoyándolas), siéntase libre de permanecer delante de ellas (combatiendo)”.
Es su decisión.


Aquí puede ver algunos vídeos que rinden tributo a las tropas norteamericanas: